Cuatro juegos de mesa para padres e hijos principiantes

Tal vez habéis leído mi Introducción antipedagógica al mundo de los juegos de mesa y os ha picado la curiosidad por descubrir los ases de mi manga. Sea o no el caso, valga por delante que este top 4 bien podría haber sido un top 10 o un top 20 (o cualquiera otra cifra redonda, pero me he propuesto ir a contracorriente e ir piano piano, de cuatro en cuatro). Los seres humanos somos unas rara avis adictas a las listas (aunque también en eso de ir a contracorriente, todo sea dicho).

En fin, que prosigo con un supuesto en mente: ignoro si sois unos padres-adultos o unos padres-niños, pero tenéis –porque me estáis leyendo ahora mismo– una curiosidad intrínseca que, pese a tener unas ganas irrefrenables de agarrar el móvil para leer el puñado de mensajes de Whatsapp que seguramente tengáis sin leer, os inclináis a llegar al final de este artículo.

Parto de otro supuesto: sois padres neófitos con hijos neófitos (¡tranquilos, no se trata de ningún insulto!) en esto de los juegos de mesa, pero lo dicho: os pica la curiosidad por descubrir los ases de mi manga. Os anticipo, en cualquier caso, que mi top 4 no está compuesto por:

  1. El Ajedrez
  2. Las Damas
  3. El Parchís
  4. La Oca

Ni por el Monopoly, el Hundir la flota, el Conecta 4, el Dominó, el Trivial, el Cluedo, el Quién es quién, el Tabú o el Pictionary. Que podría, pero que no. Que todos, sin excepción, son absolutamente geniales, pero que no. Que son clásicos (los juegos clásicos, ni más ni menos), pero que no.

¿Vamos a ello por fin? Empecemos la cuenta atrás:

4. Saboteur, de Frederic Moyersoen

Editorial: Amigo.
PVP: 10,95 €.
Edad recomendada: a partir de 8 años.
Nº de jugadores: 3-8.
Duración aproximada: 30 minutos.

Enano buscador de tesoros o enano saboteador, esos son vuestros dos posibles roles. Y lo mejor: al menos al principio, nadie sabe quién es quién, todo en el interior de una mina laberíntica de la que sabemos de antemano que tiene tres posibles destinos, sólo uno de los cuales con final feliz. El objetivo de los primeros es bien sencillo: llegar a uno de los tres cargados de la mayor cantidad de pepitas de oro.

¿Comenzar ayudando a los enanos buscadores de tesoros siendo enano saboteador o atacar al primero que se nos ponga por delante para fingir que no somos buscadores y sí saboteadores?

¿Quiénes podrán impedirlo? Tic, tac, tic, tac. Pues eso. Juego de mesa (con cartas) bueno, bonito, barato, fácil, rápido, intuitivo, ¡adictivo! Poco más se le puede pedir a un juego.

3. Dungeon Raiders, de Phil Walker-Harding

Editorial: Devir.
PVP: 12,45 €.
Edad recomendada: a partir de 8 años.
Nº de jugadores: 2-5.
Duración aproximada: 20 minutos.

¿Recordáis la serie de dibujos animados Dragones y Mazmorras? Si la respuesta es que sí no os resultará muy complicado venderles la moto a vuestros hijos. De lo contrario, decirles lo siguiente:

“¿Qué os parecería que exploráramos unas cuantas mazmorras llenas de monstruos y de trampas? A ver, podemos ser los siguientes personajes: una exploradora, un caballero, una ladrona, un guerrero o un hechicero. El objetivo del juego es encontrar todos los tesoros que podamos?”.

Barato, fácil, rápido e intuitivo, así es Dungeon Raiders.

2. Carcassonne, de Klaus-Jürgen Wrede

Editorial: Devir.
PVP: 20,70 €.
Edad recomendada: a partir de 7 años.
Nº de jugadores: 2-5.
Duración aproximada: 30-40 minutos.

Juego del año 2001 (Spiel des Jahres, el Óscar de los juegos de mesa), más de diez millones de copias vendidas en todo el mundo, en torno a la veintena de expansiones del juego básico (esto es, extras del juego que se venden aparte del juego original, el básico, sin el cual no pueden ser jugadas dichas expansiones) y una jugabilidad infinita: no hay dos tableros iguales; o mejor: no hay tablero. Porque este –llamémosle tablero de juego, vale– es siempre nuevo cada vez, y es que la dinámica no es otra que, cual puzle, ir colocando piezas cuadradas (losetas) con el objetivo de construir carreteras, granjas, ciudades y monasterios. Gana quien más puntos haya conseguido al final de la partida. Fácil, ¿no?

1. Los colonos de Catán, de Klaus Teuber

Editorial: Devir.
PVP: 34,95 €.
Edad recomendada: a partir de 10 años.
Nº de jugadores: 3-4 (hasta 6 con expansiones).
Duración aproximada: 75 minutos.

O simplemente Catán, el juego con el que empezó el boom de los juegos de mesa modernos. Porque, sí, antes de la obra maestra del alemán Klaus Teuber –antaño protésico dental– ya existían juegos de mesa, por supuesto, pero ninguno antes de Catán supo evangelizar tanto y tan bien con la idea de juego de mesa como actividad de ocio para públicos muy diversos (mucho más allá de ser considerado como un mero divertimento para frikis) y como potencial herramienta pedagógica. Pero ya nos referiremos en su momento a la criatura de Teuber como tales ideas, especialmente como potencial herramienta pedagógica.

Pero vayamos al juego en sí. Parecería ahora que volvemos a hablar de Carcassonne, pero no: Juego del año 1995 (Spiel des Jahres, digamos ahora el Nobel de los juegos de mesa, que también), ¡más de veinte millones de copias vendidas en todo el mundo!, en torno a la decena de expansiones del juego básico e, igualmente, una jugabilidad infinita: no hay dos tableros iguales; porque sí, Catán si tiene tablero de juego, pero no, nunca hay dos iguales. He ahí una de las principales y más destacadas singularidades de este tipo de juegos: que en muchas ocasiones no haya un tablero predeterminado a partir del cual se tenga que jugar.

bluebird Comunicación
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