UNICEF reclama protección para los niños que huyen de la violencia en Centroamérica

Urge protección para los niños migrantes y refugiados que huyen de la violencia en Centroamérica

El chico mayor de la foto se llama Alexis. Tiene 17 años. Intentó escapar de la pobreza de Honduras viajando a Estados Unidos.

Su camino terminó en México, donde cayó de un tren de mercancías, que le amputó la pierna derecha y el talón del pie izquierdo.

Como Alexis, todos los meses, miles de niños y niñas de Centroamérica corren el riesgo de que los secuestren, los violen o los asesinen, o de ser víctimas de la trata, mientras intentan llegar a Estados Unidos para buscar refugio de unas pandillas brutales y una pobreza agobiante, y nada indica que esta tendencia vaya a disminuir. Esto es, al menos, lo que se desprende de un informe de UNICEF publicado esta semana.

Todos estos niños vulnerables, muchos de los cuales viajan sin la compañía de un adulto, necesitan protección en cada paso del camino: en sus países de origen, El Salvador, Guatemala y Honduras, donde se registran algunas de las tasas de homicidio más elevadas del mundo; cuando cruzan México; y cuando llegan a los Estados Unidos, dijo UNICEF en la publicación ‘Sueños rotos – El peligroso viaje de los niños centroamericanos a los Estados Unidos‘.

«Es desgarrador pensar en esos niños —la mayoría de ellos adolescentes, aunque algunos son incluso más jóvenes— haciendo el viaje agotador y extremadamente peligroso en busca de seguridad y una vida mejor», dijo el director ejecutivo adjunto de UNICEF, Justin Forsyth. «Este flujo de jóvenes refugiados y migrantes destaca la importancia de abordar la violencia y las condiciones socioeconómicas que imperan en sus países de origen».

En el primer semestre de 2016, casi 26.000 menores no acompañados y cerca de 29.700 personas que viajaron en familia, sobre todo mujeres y sus hijos pequeños, fueron detenidos en la frontera con México. Miles más no llegaron nunca a la frontera, ya que fueron detenidos, secuestrados, sometidos a la trata, asesinados o víctimas de las duras condiciones que imperan en el camino.

A los menores no acompañados detenidos en los Estados Unidos se les garantiza una audiencia en un tribunal de inmigración, pero no tienen derecho a un abogado de oficio. Los niños que viajan con sus padres corren el riesgo de ser sometidos a una deportación rápida o de pasar meses detenidos.

UNICEF afirma que se debe impedir la detención de los niños sobre la base de su situación en materia de migración. Los niños también deben tener acceso completo a la atención de la salud y a otros servicios, y se les debe permitir que vivan con sus familias siempre que sea posible.

Quienes son deportados corren el riesgo de ser atacados o asesinados por las pandillas de las que trataban de escapar.

Así las cosas, UNICEF, junto con sus socios, está trabajando para hacer frente a las causas de la migración mediante el apoyo a los esfuerzos de los gobiernos para mejorar la vida de los niños y abordar la violencia comunal y criminal en sus países de origen. Asimismo, también trabajan para fortalecer los servicios que reducen la vulnerabilidad de los niños a la violencia, con un firme enfoque dirigido a la educación y la salud. También promueve la protección de los derechos de la infancia durante todo el trayecto, y que los gobiernos suministren asistencia a los niños repatriados.

«Hay que recordar que los niños, sea cual sea su condición, son ante todo niños. Tenemos el deber de mantenerlos a salvo en un ambiente saludable y enriquecedor», concluyó Forsyth.

Fotografía: UNICEF/UN028139/Zehbrauskas ©

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