Syriza, la noche de la dignidad

Hablábamos en la redacción de cómo encarar este artículo. Nos paramos, un momento, en el titular. Barajamos ‘Syriza, la noche de la esperanza’. Pero no. Creo que faltaba a la verdad. Porque cuando se ha perdido todo, hasta la esperanza, lo que queda, por encima de todo, es la dignidad.

Y ayer los griegos nos dieron una lección de dignidad, quizá la parte más íntima del ser humano. Si no queremos que también nos la roben, debemos seguir su estela y hacer, de una vez por todas, que aquí también caiga el maldito bipartidismo. Ese maldito sistema que la Transición nos dejó.

A veces, el idealismo me puede. No lo puedo evitar. Y ayer comencé a imaginar. Pensé en un mundo mucho más bonito que el que tenemos ahora. Me pensé contándole a mis nietos aquella maravillosa noche, la del 25 de enero de 2015. La noche de la dignidad. La noche en la que todo empezó a cambiar. La noche en la que los griegos, hartos de miseria a costa de otros, tomaron las urnas, dando un giro hacia la izquierda. La de verdad. La que nunca ha dejado de luchar por el bienestar y los derechos fundamentales de los seres humanos. Y cómo todos, como piezas de un dominó por la justica social, les seguimos.

No sé lo que pasará mañana. Paso del optimismo más espléndido al pesimismo más oscuro en cuestión de segundos. Pero sé lo que pasó ayer —«Hoy se acaban las políticas de austeridad»— y no puede ser más emocionante: el pueblo decidió recuperar su soberanía. Parecía mentira mientras los que nos gobiernan nos quitaban la sanidad, la educación, la esperanza, mientras nos suicidaban. Pero no lo es. Nunca ha sido mentira: La gente sigue teniendo el poder. La gente, sí, tú y yo.

Otro día hablaremos de lo terrible que es que la tercera fuerza más votada sea una panda de nazis. Otro día hablaremos de cómo Izquierda Unida y Podemos se han batido en duelo a ver cuál de los dos es más Syriza. Otro día hablaremos de política. Hoy no. Hoy sigue siendo el día de la dignidad.

Fotografía: thierry ehrmann ©

bluebird Comunicación
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2 Comentarios

  1. «La noche en la que los griegos, hartos de miseria a costa de otros, tomaron las urnas, dando un giro hacia la izquierda. La de verdad. La que nunca ha dejado de luchar por el bienestar y los derechos fundamentales de los seres humanos».

    Es verdad, querida Pilar, que eres una idealista. Por tanto, una ingenua.

    Ah, el vídeo de la Smith es procedente. Y procede porque la Smith es una americana de los USA. No verás una canción como ésta editada en Cuba, Corea del Norte o en las teocracias musulamanas; l ni la habrás visto en alguno de esos paraísos en los que la Izquierda convirtió los países donde gobernó intentando crear un hombre nuevo. Anticipio que me responderás con que en esos sitios no gobernó la «verdadera izquierda» Y entonces yo te preguntaré qué es la verdadera Izquierda y dónde se hizo carne alguna vez en la Historia.

    Saludos.

  2. «La noche en la que los griegos, hartos de miseria a costa de otros, tomaron las urnas, dando un giro hacia la izquierda. La de verdad. La que nunca ha dejado de luchar por el bienestar y los derechos fundamentales de los seres humanos».

    Es verdad, querida Pilar, que eres una idealista. Por tanto, una ingenua.

    Ah, el vídeo de la Smith es procedente. Y procede porque la Smith es una americana de los USA. No verás una canción como ésta editada en Cuba, Corea del Norte o en las teocracias musulmanas; l ni la habrás visto en alguno de esos paraísos en los que la Izquierda convirtió los países donde gobernó intentando crear un hombre nuevo. Anticipo que me responderás con que en esos sitios no gobernó la «verdadera izquierda» Y entonces yo te preguntaré qué es la verdadera Izquierda y dónde se hizo carne alguna vez en la Historia.

    Saludos.

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