‘Sorpasso’ significa adelantamiento en italiano

La palabra de marras. El comodín de todas las tertulias, artículos periodísticos y conversaciones en la barra del bar. El sorpasso, el maná inacabable. Visto lo visto ayer domingo, sólo es una palabra en italiano que significa adelantamiento. Nada más.

Para muchos los resultados de anoche fueron una verdadera sorpresa. En Twitter no cesaban los tuits en los que los usuarios, cariacontecidos, expresaban su desolación, enfado, rabia, indignación al mismo tiempo que hacían circular memes en los que parecía que el triunfo del PP podía ser tomado hasta con cierto humor. Y bien es cierto que, en tiempos difíciles, bueno es ver el lado positivo (si lo hay) de todo junto.

¿Cómo ha podido suceder lo del 26J? Visto y leído mucho ayer, no pocos se lo preguntan sin terminar de entenderlo. Intentaremos explicarlo.  Sólo será una opinión de un treintañero que empieza a ver en el comportamiento de los españoles unos tics que difícilmente desaparecerán.

La idiosincrasia del votante español es compleja y al mismo tiempo de fácil análisis. Vayamos por partes:

El voto por edad

Desde siempre es sabido que, por norma general, a medida que las personas cumplen años se vuelven más conservadoras. Las razones son varias y todas a primera vista razonables (hijos, hipotecas, trabajos más o menos estables). Es inevitable, mal que nos pese, que aquella rebeldía que caracteriza a los jóvenes se pierde a medida que los años van anquilosándose en nuestras espaldas. Siempre los habrá rebeldes sin importan las canas que peinen, pero, por desgracia, a la hora de hacer la radiografía media de un ciudadano, la conversión es irremediable. Y cada vez que hay que votar los datos lo reflejan claramente, más si cabe en estas dos últimas ocasiones: los jóvenes votan cambio y los mayores invariabilidad.

Otro fenómeno relacionado con este primer punto afecta directamente a los jóvenes: la emigración. Decenas de miles de ellos han tenido que buscarse la vida fuera de España ante un futuro que pinta desolador para ellos. La consabida ineptitud (tal vez provocada, a riesgo de que me llamen conspiranoico) de la Administración para que todo residente español en el extranjero pueda votar, hace que la gran mayoría de nuestros jóvenes que viven fuera de nuestras fronteras no puedan hacerlo, con la consiguiente mengua (cada vez más evidente) de un voto que por norma general sería renovador.

Envejecimiento de la población

Este punto también se puede relacionar con el anterior. España es el segundo país del mundo con la mayor esperanza de vida (sólo superada por Japón). Poco más se puede añadir, hagan números.

Una concepción irreal de la sociedad

Muchos se sorprendían ayer del resultado electoral en España, preguntándose de dónde salía tanto voto de derechas. Y es que me temo que muchos han olvidado los últimos 100 años de nuestra historia. La izquierda actual poco o nada tiene que ver con la real, que por cierto perdió en 1939 y desde entonces la población fue bombardeada sin contemplación con un ideal fascista primero y de derechas después (a partir del 77 disfrazada de democracia, en hechos real pero que dista todavía a día de hoy de ser verdadera; y no me equivoco de fechas pese a que algunos piensan que PSOE post-franquista es de izquierdas. El tiempo ha abierto los ojos a algunos).

Las redes sociales han desvirtuado mucho la percepción de la sociedad de quienes navegan mucho en ellas. Twitter o Facebook son un ejemplo: todos los usuarios creen que en Internet todo el mundo es como ellos (hablo de los de izquierdas, progresistas o como queráis llamarlos), pero sólo se debe al hecho de que usualmente solemos rodearnos de gente afín a nosotros. En Internet ese hecho es todavía más evidente: interactuamos con gente de nuestro perfil y al poco tiempo creemos que no existe otro tipo de personas. Nos hemos creído que no existe gente de 20 años que vota al PP o a Ciudadanos, pero son una realidad y mayor de lo que se cree.

Las influencias sociales y dinámicas de masas

Aquí regresamos a la teoría de la conspiración que tantos detractores me va a granjear. Es el punto más controvertido pero que al mismo tiempo da más miedo de cumplirse ni que sea una mínima parte.

Desde prácticamente hace dos décadas hemos asistido a una depreciación de la Cultura y la Educación alarmante, cuyos frutos mucho me temo que empezamos a ver ahora. Un servidor se haya entre los que conformamos en su momento la segunda generación de la ESO, y la diferencia con la EGB, vista con perspectiva, es evidente y, por desgracia, por agravio comparativo. Año tras año el nivel en las aulas ha ido decreciendo, fomentando la desidia y el abandono escolar. Tampoco se ha favorecido especialmente a la Cultura, que ha ido perdiendo su buena salud al mismo tiempo que de manera interesada se fomentaba el mantra «la Cultura es un lujo». De la suma de ambos factores tenemos unas nuevas generaciones con poco espíritu crítico (hay excepciones, y bastantes, pero insuficientes cuando regresamos a los datos generales) y poco o nada interesadas en la política. Este segundo punto es el gran triunfo de las clases políticas y poderosas, la desafección por parte de quienes tienen el poder de cambiar las cosas. Sólo anestesiando a los jóvenes pueden perpetuar un sistema que clama al cielo ser cambiado; por eso se centran en saturar de distracciones y comodidades a los rebeldes, que sin darse cuenta caen en un conformismo del que jamás logran salir. Tal vez ahora no nos sorprenda tanto lo de anoche…

Hay más factores, pero orbitan alrededor de los cuatro arriba expuestos y no dejan de ser pequeñas variaciones de los mismos. Si analizamos con objetividad, comprobaremos que, en el fondo, los resultados del 26J son el resultado lógico de una ecuación menos complicada de lo que parece, en la que se juntan diversos ingredientes en un caldo cuya base siempre será la misma: la inevitable y mal interpretada picaresca española. Y es que parece ser que lo llevamos en el ADN, ese gañán bien entendido (o no), un espíritu que busca siempre trampear, sacar provecho para uno mismo y, aunque nos empeñemos en creer que está desapareciendo, nos golpea una vez y otra en el rostro, como si quisiera gritar a voz viva que sigue en forma.

Parecería que tras leer esto debemos resignarnos y convivir con una sociedad que no parece dispuesta ni preparada para cambiar, pero caeríamos en un error. Quién sabe si dentro de unos años (más que menos, eso seguro) algunos leerán este artículo y sentirán orgullo al ver que fuimos capaces de vencer unos gigantes que hoy en día parecen invencibles.

No perdamos la esperanza, pues al final la historia está para cambiarla.

bluebird Comunicación
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1 Comentario

  1. Al hilo de lo anterior añadir que el peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto y en este país, como bien has apuntado , la cultura y la educación van sin freno y cuesta abajo.Durante siglos, salvó el tiempo que duró la 2º República , la derecha , disfrazada de ¨Señor Feudal» , de monarcas absolutistas , de gobiernos conservadores etc… ha tenido como fin que la cultura y la educación no llegará a la ciudadanía , y de verdad que lo consiguieron.
    Quiero ser optimista , y pensar que la sociedad no es la misma , que ha sentado sus bases , que los cambios no se hacen de un año para otro , que hay que aprender , que de las derrotas se sale mas fortalecido y que hemos perdido una batalla y no la guerra.

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