¿Por qué no dejamos de chuparnos los votos?

Soy anarquista. Lo digo así, de primeras, para romper el hielo y el estreno en Murray Magazine. Pero hoy he votado. No sé si es una expresión o una confesión, pero sentía la necesidad de decir algo también en el juego de urnas de una democracia que, a día de hoy, no me representa.

Tras el anestésico lisboeta, las elecciones europeas han llegado, pero ¿qué ha pasado hasta llegar al momento crítico de depositar nuestro voto en la urna o quedarnos en casa? ¿Toda nuestra participación política se resume a este acto?

Las dos últimas semanas hemos asistido a un carrusel de despropósitos políticos que han asolado esta piel de toro que llamamos España. No ha sido únicamente la superioridad intelectual del Homo Cañetus sobre las mujeres, las últimas declaraciones del alcalde mierda de Sestao o la amenaza del Presidente del PP de Valencia a sus simpatizantes, sino una extensa lluvia fina de detalles que trascienden la campaña electoral y que forman parte de nuestro particular ecosistema político. Un paisaje que nos acerca más al feudalismo que a la democracia. Un horizonte en el que vemos protestas periódicas en las calles pero que no se traduce en un poder real de la ciudadanía sobre las instituciones. Las instituciones deben servir a las personas y no al revés. A ti y a mi.

En España, no estamos acostumbrado a la participación política. Los grandes partidos se llenan la boca del pasto de la democracia, pero no permiten un ápice de participación a la ciudadanía que ‘les vota’. No hay más que ver los escasos y engorrosos mecanismos de participación política de la ciudadanía para descubrir que no les importa lo que digamos. Aspiran a que votemos y olvidemos. ¿Es ésto la política? Ni mucho menos. Si hoy votamos no se acaba la acción política. Tanto en la calle como en el Parlamento hay que exigir y actuar.

Las últimas medidas adoptadas para frenar la protesta ciudadana ante las medidas antisociales del Gobierno no son más que la mascarada de proa de una serie de acciones políticas del Ejecutivo que tienen como objetivo final reducirnos a meros espectadores empobrecidos del teatro de la elite económico y social. Es inaceptable. ¿Por qué el partido en el Gobierno esconde a su candidato ante la opinión público y, por ende, ante la ciudadanía? Porque se avergüenzan. ¿Por qué en esta democracia la clase política vive como la minoría del país? Esta pregunta es de fácil respuesta. Viven alejados de nosotros y nosotras, en una esfera de impermeabilidad porque se sienten intocables ¿Pero lo son? Agitando el árbol dentro y fuera quizás vayan cayendo, por la ley de la gravedad de sus acciones.

Debemos empezar a inyectar el cambio desde dentro. Por vía intravenosa. Empezar a ser virus en tu casa, en tu barrio, en tu ciudad, en tu país, en el mundo y en las elecciones. Ocupar las elecciones para que vean que sin ti, sin mi, no son nada más allá de su poltrona.

¿Por qué permitimos que nos chupen los votos? Son nuestros. Aléjate de su juego de mayorías y  minorías. Voto crítico con el sistema para corregirlo, manipularlo, hasta que cambie o caiga. Voto por tus derechos y los de todas las personas. Voto por la necesidad del día a día. Voto porque me toca vivir en el presente. Algún día caerá el sistema, mientras tanto, vamos a actuar dentro y fuera: en la calle, en las urnas y en las instituciones.

Debemos ser el líquido viscoso que pringue todo el sistema. Llegar hasta el tuétano. Salir de las alcantarillas. Ser el fango que bloquea su engranaje. Ser el agua donde patinan. Esa es la política y el periodismo. Ser la china en el zapato de quien nos pisa.

Esta democracia no me representa, pero ¿nos queda tiempo para permanecer indiferentes?

 

bluebird Comunicación
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1 Comentario

  1. No pensaba votar, la verdad,mdespués de fiascos y ver mierda y más mierda y subirme el ácido úrico cada vez que veo a un cholo de la clase política, al final me he reservado cinco minutollos para ir a votar, la formación de Pablo Iglesias…el jóven ha sido la opción, aunque mi nivel de fé es de -5, pero al menos hago algo para evitar que se lo lleven los de siempre… Pero qué asco, qué asco más grande!

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