Los niños de Siria, seis años después

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Desde hace seis años millones de niños y niñas en Siria viven en el terror diario por culpa de la guerra, un impacto que afecta a su salud mental de forma severa y provoca daños psicológicos que podrían ser irreversibles si no reciben ayuda inmediata. Así de demoledor concluye ‘Heridas invisibles‘, el último informe de Save the Children.

Para realizarlo la organización ha entrevistado, entre diciembre de 2016 y febrero de 2017, a más de 450 niños, adolescentes y adultos sirios, demostrando que muchos pequeños están viviendo en un estado casi constante de miedo, aterrorizados por bombardeos, ataques aéreos y la violencia en curso, con consecuencias psicológicas devastadoras.

Tal y como cuenta la ONG en una nota enviada a los medios de comunicación, los expertos en salud mental explican que los niños sufren un estado de «estrés tóxico», que se define como la «forma más peligrosa de reacción al estrés». Se da cuando los niños experimentan el peligro de una forma tan dura, frecuente y prolongada, como la violencia extrema que se produce en el conflicto de Siria. La respuesta a este estrés tóxico puede tener un impacto para toda la vida sobre la salud mental y física.

El informe revela cómo la guerra ha arruinado la infancia en Siria. Casi la mitad de los niños entrevistados dijeron que no se sienten seguros en el colegio o jugando al aire libre y el 78 por ciento de los niños sienten pena y extrema tristeza durante todo o casi todo el tiempo. Además, casi todos los adultos dijeron que los niños se han vuelto más nerviosos o temerosos a medida que la guerra parece no tener fin.

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Zeinab tiene 12 años y ahora vive en un campamento para desplazados en la ciudad siria de Hassakeh: «Cuando llegó la guerra todos los niños sirios olvidamos todo lo aprendido y ahora no conocemos nada más que la guerra. Siento que he visto cosas terribles. Perdí dos años de colegio y mi hermano apenas ha estudiado. ¿Qué pasa si todos estos años pasan y no llego a ser nada en la vida?».

La tensión psicológica constante en la infancia se manifiesta de diferente formas: aumento de casos de niños que mojan la cama, micción involuntaria en público, dificultades al hablar o pérdida total del habla, aumento de la agresividad, abuso de sustancias, autolesiones e intentos de suicidio entre menores de tan solo 12 años.

Mohammed, trabajador humanitario de Save the Children en Idlib, explica: «Estoy hablando desde una zona donde la gente podría morir en cualquier momento, y esta falta de seguridad es la que provoca problemas psicológicos en los niños. Nos hemos dado cuenta de que siempre están estresados y reaccionan a cualquier ruido desconocido, como si se mueve una silla o alguien golpea una puerta, debido a su miedo al sonido de aviones y cohetes. Los niños están cada vez más aislados y no les gusta participar en nuestras actividades y en los más pequeños estamos viendo muchos casos de micción involuntaria».

Con el fin de la violencia, el apoyo adecuado y las intervenciones tempranas, los niños pueden recuperarse de experiencias traumáticas. Sin embargo, uno de cada cuatro niños entrevistados dijo que rara vez o nunca tienen un lugar al que acudir o alguien con quien hablar cuando están asustados, tristes o enfadados.

Antes de la guerra solo existían 30 centros dedicados a la salud mental en todo el país. Actualmente, muchos médicos y profesionales sanitarios han sido asesinados o han huido de Siria. Esta escasez de clínicas y de profesionales formados, (se calcula que sólo hay 70 psiquiatras trabajando en todo el país) implica que muchos niños que necesitan apoyo no reciben ningún tipo de ayuda y que la demanda de plazas está colapsando los centros.

En última instancia, la única manera de comenzar a deshacer el daño causado en la infancia es detener el principal motivo de su angustia: la violencia en curso en Siria, particularmente los ataques aéreos y los bombardeos que este informe determina como la principal causa de los problemas de salud mental infantil.

«Este informe demuestra que estamos presenciando una grave crisis de salud mental entre los niños sirios provocada por seis años de guerra. Los niños se hacen sus necesidades encima cuando escuchan un ruido fuerte, jugar en la calle les aterroriza, tienen miedo de ir al colegio y temen que su futuro se arruine por no haber tenido una educación», alerta Andrés Conde, director general de Save the Children en España. «Es una tragedia que no podemos permitir que continúe. Podemos terminar con el estrés tóxico que muchos niños están sufriendo si se detiene el bombardeo en áreas civiles y el apoyo psicológico llega a todos los niños que lo necesiten», concluye.

Fotografía: Save the Children ©

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