«Hay niños que están solos en Alemania mientras sus madres están esperando en Grecia desde hace dos años para poder reunirse con ellos»

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Hay un antes y un después del 20 de marzo de 2016, la entrada en vigor del acuerdo entre la UE y Turquía en materia de refugiados. Antes de esa fecha, Grecia era el epicentro de la agenda informativa. Sus costas recibían 865.425 personas refugiadas que buscaban acceder a la Unión Europea a través de sus fronteras. Después de la fecha, la atención informativa dejaba de estar en Grecia aunque los refugiados siguieron llegando y ahogándose.

Este año 5.000 han perdido la vida en el Mediterráneo y los que desde marzo consiguieron alcanzar la costa griega —un total de 22.832 , más los 30.000 que accedieron al país por tierra antes del cierre de la frontera macedonia— viven en un limbo legal y judicial sin saber dónde ni cómo acabará su viaje de la desesperación. Son solicitantes de la reubicación o la reunificación. Entre ellos, miles de familias separadas forzosamente. Niños, hermanos, abuelos a la espera de un reencuentro que puede demorarse años.

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Este limbo desesperante para los afectados es, además, contrario al derecho a la familia, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Convención de los Derechos del Niño y hasta en el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles que han suscrito todos los miembros de la UE, tal y como denuncia el informe ‘Separados’ de la ONG Actionaid, presentado esta semana en España.

Hablamos con los autores del mismo: Gerasimos Kouvaras, director de la oficina griega de la organización, y Matta Samiou, responsable de campañas.

¿Cuál es la situación con la que os encontrasteis al realizar esta investigación?

Intuíamos que había un número alto de familias separadas forzosamente pero las entrevistas nos confirmaron nuestras sospechas. Los refugiados tienen dos posibilidades de quedarse en la UE una vez han llegado a Grecia: a través de la reubicación o la reunificación, pero ninguno de los programas funciona correctamente en cuanto a información, plazos y sobre todo respecto de la protección de las familias.

El concepto de familia según la ley europea actual es muy restrictivo y los plazos de resolución pueden demorarse años. En el caso de las reubicaciones, sólo se ha resuelto el cinco por ciento de los cupos prometidos, y si la UE continúa con este ritmo de resoluciones tardará 15 años en reubicar a todos los refugiados.

¿Cuál es la situación legal de las personas a la espera de uno de los dos programas?

Es un limbo. Están esperando pero, al mismo tiempo, ellos y nosotros sabemos que no hay una solución. Son personas estancadas en Grecia a las que no se informa suficientemente de cuáles son los pasos que deben dar. Y así pasan años sin que puedan avanzar en su situación legal, muchos de ellos separados de sus maridos, esposas, hijos…

Hemos visto que hay refugiados de primera y segunda clase. Los iraquíes y los afganos con los que hemos podido hablar en los tres campamentos de refugiados en los que hemos realizado las entrevistas (Lesbos, Schisto y Skaramaga), no tienen ninguna opción de acogerse a la reubicación, incluso los que llegaron antes del acuerdo con Turquía. Los sirios sí, aunque las tres nacionalidades huyen en la mayoría de los casos de situaciones de guerra.

¿Y los que llegaron después?

Ellos no pueden abandonar las islas y ni viajar a la parte continental de Grecia, por ejemplo, así que las islas se han convertido en una especie de prisión en las que la mayoría esperan a ser devueltos a Turquía.

¿De quién son responsabilidad estas personas?

Es el gobierno griego el responsable de estas personas, pero el proceso de petición de asilo depende de la oficina de asilo de la UE. En cualquier caso, la austeridad ha hecho que los recursos griegos tanto económicos como humanos sean muy limitados por lo que el proceso inicial de identificación de las personas que pueden optar, o no, a pedir el asilo se demora mucho.

Los que llegaron después del acuerdo no pueden ser solicitantes. La mayoría espera a la deportación algunos con familiares que consiguieron entrar un día antes de la entrada en vigor y que sí podrán quedarse.

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¿Qué ocurre con los menores no acompañados?

Hay organizaciones trabajando con este grupo considerado como vulnerable. Se han creado áreas seguras en las islas —aunque siguen siendo prisiones— de las que no se pueden mover. Algunos menores han sido trasladados a otros países pero sus familias siguen esperando en el limbo porque han entrado después de ellos. Muchos nos han dicho que la información que se les ofrece no es suficiente, no saben de sus familiares o no les queda claro a qué programa tienen derecho a acogerse.

¿Hasta qué punto ha contribuido el acuerdo entre Turquía y la Unión Europea a agravar la situación?

La tendencia que hemos visto es que las personas que están en la parte continental del país y que llegaron antes del acuerdo están siendo reubicados de una forma muy lenta, pero todos los que han llegado después del acuerdo —y lo han hecho sobre todo a las islas— no pueden abandonarlas pero tampoco van a ser reubicados sino que esperan la deportación, así que si esta tendencia continúa en pocos meses la situación será incontrolable.  

El Ministerio de Inmigración griego solicitó poder transferir a los refugiados de las islas a la parte continental y no se le permitió tomar una decisión en esta materia ni siquiera en su propio país.

¿Qué posibilidades tienen estas personas?

Los paquistaníes, afganos y demás nacionalidades no susceptibles de pedir la reubicación tienen pocas posibilidades: esperar o pedir ser devueltos a sus países de origen. Los sirios que llegaron antes del acuerdo tienen la opción de pedir ambos programas y esperar y, en el caso de que lo hicieran después, sólo la reunificación, aunque la tendencia es que muy pocas sean concedidas. Es una política de criminalización de los refugiados.

¿Es una tendencia nueva hacia las familias? A lo largo de la historia parece que siempre se ha dado prioridad al derecho de reunificación.

El problema es la restrictiva definición de familia. Abuelos, tíos o hijos mayores de edad no son considerables de ser elegibles para la reunificación, sólo padres con hijos menores, pero eso no es justo.

En España el refugiado Osama Abdul Mohsen que, tristemente se hizo famoso por ser pateado por una reportera húngara, sigue a la espera casi dos años después de reunirse con su familia.

Desde el año 2008, el 30 por ciento de las resoluciones europeas venía de la reunificación. En el año 2016, de casi 3.000 sólo se han resuelto positivamente 283. Muchísima gente ha sido excluida del programa. El acuerdo de marzo dice que esta gente debe volver a Turquía e intentar traer a sus familias desde ahí de una forma legal.

Un ejemplo: Dos hermanas, una con cuatro hijos que quieren reunirse con el resto de la familia en Alemania. Una de ellas no puede ser reunificada, porque es mayor de edad y no cabe dentro de la definición de familia, por lo que será reubicada sola en Grecia. Gente con dependencia que ha salido desde Siria en silla de ruedas ayudada por un vecino o familiar más lejano y que ha atravesado miles de kilómetros y ahora serán separados en dos países distintos. No hay lógica detrás de estas decisiones. Son más fáciles de gestionar administrativamente pero ven a los refugiados como estadísticas y no como seres humanos.

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El 60 por ciento de los refugiados en la actualidad son mujeres con niños. ¿Son los más afectados por estas separaciones?

La familia es un soporte fundamental para sobrevivir, también lo es para los que toman estas decisiones, y deben dar una red de apoyo a los refugiados una vez los reciban. La mayoría de los entrevistados son mujeres. Algunas han sido separadas en la frontera turca. Niños que han saltado la valla y sus madres y padres no lo han conseguido. Hay niños solos en Alemania mientras sus madres están esperando en Grecia desde hace dos años para poder reunirse con ellos.

Algunos casos

Llegué a la isla el 2 de abril de 2016 con mi marido y mis cuatro hijos. Nos inscribieron y tuvimos dos citas en Atenas en las que solicitamos la reubicación. Nos han rechazado dos veces la solicitud y ahora hemos buscado la ayuda de un abogado. No podemos volver porque mi marido estuvo en prisión allí. Mi hermana de 23 años vive en Alemania y queremos ir con ella. Todos los días esperamos ocho horas fuera de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo, casi parece que trabajemos allí. No sé qué más puedo hacer. Estoy cansada, huimos de una guerra en Siria para meternos en otra.

Mujer siria, 33 años (Moria, Lesbos)

Estoy aquí con mi hermana de 32 años. Tenemos otra hermana y un hermano que están en Alemania. Mi hermana tiene 16 años, vive en Frankfurt, Alemania, y está sola allí. Mi hermano vive en otra ciudad. ¿Podemos estar todos juntos otra vez como familia? No estoy segura de si hemos solicitado el programa de reunificación familiar o la reubicación. No nos lo dejaron claro.

Mujer siria, 20 años (Kara Tepe, Lesbos)

Estoy aquí con mis cuatro hijos, mis padres y la esposa de mi hermano. Viajamos juntos y queremos ir a Alemania, pues mi marido y mis dos hermanos están ahí. Llevamos seis meses en Grecia. Les dijimos a las autoridades que tenemos familia en Alemania y solicitamos el programa de reunificación familiar. No sé si podremos viajar juntos a Alemania, pero ellos nos están esperando.

Mujer siria, 43 años (Skaramagas, Atenas)

Soy iraní, pero vivo en Suecia. Nos casamos en Irán y pensé que podría llevarme a mi esposa conmigo a Suecia. Por desgracia, según la ley sueca, tendríamos que esperar dos años, pero mi esposa no podría permanecer sola en Irán y tendría que casarse con otro hombre.24 Ella viajó sola y lleva aquí siete meses. Está embarazada de seis meses, ha solicitado la reagrupación familiar y tiene la tarjeta de demandante de asilo. Ahora tengo 20 días de permiso en mi trabajo de Suecia y decidí venir y llevármela conmigo. Pero las autoridades de aquí nos dicen que tenemos que esperar otros cinco meses. No puedo quedarme mucho tiempo, pues perdería mi trabajo en Suecia, pero tampoco puedo dejarla aquí sola.

Hombre iraní, 22 años, ciudadano de Suecia, viajó a Grecia con el fin de llevarse a su esposa con él. (Schisto, Atenas)

Fotografías: ActionAid ©

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