Los momentos más vergonzosos del discurso de Rajoy

Nos aventuramos a presuponer que «¡qué vergüenza!» fueron las dos palabras más repetidas durante los 80 minutos tortuosos que duró el discurso de investidura de Mariano, en funciones desde diciembre, Rajoy.

Un discurso en el que, por momentos, parecía que el presidente del Gobierno se estaba riendo de todos. En otros, sencillamente, que no conoce ni el pudor ni la empatía.

En fin, que he aquí nuestros fragmentos predilectos:

«Mi propuesta es la única posibilidad real de que España pueda disfrutar de un gobierno moderado, que no sea una aventura de radicalismo, ineficacia e incertidumbre. Un gobierno que continúe la tarea emprendida, fomente la actividad económica, anime la inversión, cree empleo, y extienda, dentro y fuera de España, el clima de confianza política y económica que necesitamos».

«Y también tienen la tranquilidad de que ni un solo maltratador ha obtenido un indulto de mi gobierno».

«La corrupción se persigue hoy más que nunca, y los castigos son los más elevados que se han conocido. En España, hoy, no queda ningún resquicio para la impunidad».

«La lucha por la regeneración debe ser un objetivo que nos vincule a todos y contenga compromisos concretos, como la negativa a conceder indultos a los condenados por corrupción, de la misma manera que no se conceden tampoco a los delitos de violencia doméstica o terrorismo».

«Obviamente debe haber una oposición, porque alguien debe controlar al gobierno, pero eso pasa porque haya gobierno. Como éste no vendrá solo, es evidente que, o colaboramos para crearlo, o no podrá haber ni gobierno ni oposición».

bluebird Comunicación
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