La Catalunya embotellada

No sabemos muy bien qué va a pasar el próximo 9 de noviembre. Es más… no lo sabe ni Mas. La situación comienza a ser ridícula para muchos y desesperante para aquellos que quieren decidir su futuro en libertad. Mientras tanto, esa caverna mediática que tanto disfruta con estas cosas ha afilado los cuchillos dispuesta a añadir adeptos a la causa independentista.

Porque hay gente en este país necesitada de ese conflicto. Día a día vemos como los medios de comunicación han jugado un papel fundamental en el auge del independentismo. Bueno… los medios o determinados tertulianos/periodistas capaces de hacer hervir la sangre de muchos que lo único que quieren tener es la posibilidad de elegir el lugar en el que quieren estar.

Aunque la situación ha dado un giro evidente con la suspensión de la consulta y la invención por parte de Mas de un nuevo escenario que, evidentemente, no convence a nadie. Porque los que querían consulta y decidir sobre su independencia se sienten engañados por Artur Mas. Y los que están en contra de ella seguirán temiendo lo que se decida ese día aunque, legalmente, no valga para nada.

Y en medio de todo esto está Mariano Rajoy. Se siente como pez en el agua en esta situaciones de indecisión que generan ruido mediático y consiguen que, por un momento, muchos olviden su nefasta gestión al frente del país. Pero ahí lo tenéis ofreciendo diálogo a espuertas para luego taparse los oídos y hacer lo que le dé la gana. Al igual que con los recortes. O con la Sanidad. O la educación. O…

En los próximos días, Rajoy y Soraya (no sabemos quién de los dos dirige el país realmente) pondrán en marcha todo su ejército mediático para continuar con la desacreditación continua de Artus Mas, Catalunya y todo aquel catalán que se atreva a pedir independencia. Lo harán a su manera: con grandes portadas y titulares apocalípticos.

Mientras tanto, el 9-N sigue delante con una forma inexacta. No quiso dar pistas Artur Mas a los periodistas. Trató de parecer seguro de sí mismo pero en ningún momento convenció a nadie. Parecía perdido y sin la fuerza de los últimos días. Quizás utilizó palabra desafortunadas como señalar que “el enemigo es el Estado español” destinadas a enardecer a las masas y dar la sensación de seguridad.

Pero la única sensación que desprende Mas en estos momentos es la de total confusión. Y soledad. Se sabe solo. Se siente solo. Y es normal que sus socios en este viaje se bajen del carro porque no es de lo que han hablado. Ellos quieren la independencia y, probablemente, en CiU haya una gran mayoría de miembros muy cómodos con la situación actual.

Lo que sí merece la gente es su derecho a decidir su propio futuro. A muchos miembros del Gobierno y del Partido Popular se les llena en ocasiones la boca con la palabra democracia. Se ve a la larga que les queda grande. Se ha escuchado estos días que votar no significa siempre democracia. Una barbaridad. ¿Cómo va a ser algo contrario a la democracia que un pueblo pueda decidir su futuro? Es de locos.

Tendremos movimiento continuo hasta el próximo 9 de noviembre. Mientras tanto la situación en Catalunya se presenta embotellada. Y todos van a querer sacar tajada de esto. Mariano Rajoy se siente ahora más fuerte que nunca. Lo tenía todo pensado ya que las artimañas del Estado las conocen bien.

Pero probablemente Artur Mas sabía perfectamente que esta encrucijada podría llegar perfectamente por lo que sorprende aún más el desconcierto que generó ayer en muchos catalanes. Mientras tanto Rajoy ya ha anunciado que recurrirá hasta el infinito y más allá…

¿Dónde desembocará el cuello de la botella? ¿Podrán los catalanes elegir libremente su futuro?

Las respuestas en las próximas semanas. O meses.

La imagen que acompaña el artículo es de Convergència Democràtica de Catalunya.

bluebird Comunicación
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1 Comentario

  1. Buen análisis. Solo me gustaría añadir que, aunque ahora Artur Mas parezca el hombre más democrático del planeta, y hable de derechos, hace relativamente poco, él y su partido apoyaron la reforma laboral del Partido Popular. Sí, este señor que se llena la boca de democracia, recorta en sanidad y educación, impide que casos como el de Fèlix Millet (Palau de la Música) o Jordi Pujol y Marta Ferrusola no sigan adelante, y promueve la otra «caverna mediática», con los medios de comunicación a los que subvenciona. Titulares como «un catalán es agredido en el metro de Madrid» se manipulan para que cierta opinión pública (aquella que a veces es incapaz de tener espíritu crítico) se crea que los madrileños, los andaluces y los extremeños son mala gente. A mi personalmente, que no soy nacionalista, ni creo que fronteras prefabricadas, me entristece mucho ver que las masas se movilizan para defender el derecho a que Catalunya sea una nación y, sin embargo, no mueven un dedo para defender los servicios públicos. No hay que olvidar que CiU y PP comparten mucho más de lo que ahora parece. Por cierto, buen análisis! 😉

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