Asco y miedo en Tordesillas

Me siento delante del ordenador tremendamente furiosa. Lo sé, sé que las cosas hay que madurarlas, respirarlas y, después, ordenarlas, porque si pierdes las formas, pierdes la razón. O eso se dice en esta espiral de lo políticamente correcto que no nos lleva a ningún lado.

Omitiré los insultos que se empeñan en ensuciarme la boca, las barbaridades que pasan por mi cabeza, los deseos más terribles que ahora mismo anhelo…

¿Que a qué viene todo esto? A que Tordesillas ha vuelto a convertirse, un año más, en la capital mundial de la barbarie y, para colmo, tenemos que escuchar las perlitas de su alcalde. Sí, sí, ese que dice “el toro siente dolor, pero no sufre”. He prometido no ser bruta, he prometido no desearle que una lanza le atraviese las costillas. De verdad.

Hoy me da vergüenza ser española y recuerdo aquella vez que llegué a un hotel de Nueva York y la recepcionista, intentando ser amable, me dijo eso de “¡oh, toros!” y yo le respondí “bueno, también Lorca”. Creo que no me entendió. Me da igual. Desgraciadamente, y me da tanto asco que se me desborda, en este santo país todavía existen ¿personas? que disfrutan torturando a un animal hasta darle muerte.

Son salvajes, son neandertales, son gañanes de la peor calaña, son psicópatas. Lo peor es son jaleados por las instituciones del estado que, por un lado, prohíben el maltrato animal mientras que, por el otro, permiten y aplauden estas actividades, escudándose en la tradición o en no sé qué. Lo más peligroso es que, seguramente, pretendan contagiar a sus hijos de esta diversión macabra con el dolor ajeno. Y eso da mucho miedo. Los niños no tienen culpa de las taras mentales de los padres. O, al menos, no deberían tenerla. Sí, también son unos tarados.

Porque no hay excusa cuando una panda de malnacidos se arma contra un ser indefenso. No, no hay excusa. Lo único que hay es, una vez más, vergüenza de ser española.

Por cierto, José Antonio González Poncela, los tipos que han sido corneados, en defensa propia, durante el asesinato premeditado de Elegido, ¿sufren o sólo sienten dolor?

Me dais asco. Tú, ellos y todos los que participais en este esperpento. Asco.

La imagen que acompaña a este artículo es de Pacma ©

bluebird Comunicación
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8 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo contigo, Pilar. Pero me sorprendo que defiendas tanto a los animales que sufren y al mismo tiempo apoyes, con la misma intensidad, el asesinato de seres humanos, tan inocentes que aún no pueden ni hablar para defenderse. La coherencia ante todo.

  2. ¿Qué tiene que ver el hardcore con la bachata? El maltrato y asesinato de un animal ante miles de garrulos que la defienden como una tradición centenaria (recuperemos la lapidación, la monarquía absoluta y la inquisición, ya que estamos) es una salvajada en toda regla. El derecho al aborto, individual para cada mujer, es otra que nada tiene que ver. La incoherencia es mezclar temas que en nada se asemejan. Ojalá Elegido sea la última víctima de una fiesta tan putrefacta y bochornosa como esta.

    • ¡Ah! ¿Que se trataba del aborto? Mi mente no procesa que defender el derecho al aborto sea incompatible con defender la vida. Al contrario, defender el derecho al aborto es defender una vida digna para todas las mujeres y para todos los bebés que vienen a este mundo.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, la incoherencia es esa sin entrar a valorar qué es que alguien te acuse, alegremente, de defender el asesinato.

      Y ojalá, Albert, ojalá el año que viene no estemos hablando de esta salvajada.

  3. Por cierto Albert, que me imagino que lo de estar en contra del aborto por parte vuestra, de los religiosos, es porque los niños os gustan de aquella manera, especialmente cuando están un poco creciditos, cuando os “provocan”, y vosotros, que sois todos de alma fuerte y carne débil, os defendéis de la forma que está sobradamente documentada en la prensa.

    Para decir tonterías siempre hay tiempo, mira.

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