El atentado a la información

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El deber del periodista es informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentado el odio o la arrogancia.

-Kapuscinski-.

Ante el terrible atentado sufrido en Barcelona este jueves, no resulta novedoso que algunos de los grandes medios de información generalista dediquen parte de sus esfuerzos a la  construcción de mensajes de odio, enfrentamiento e islamofobia, al tiempo que aprovechan para reforzar su linea editorial de acuerdo al pequeño marco visual de su agenda setting (establecimiento periodístico de los temas de discusión que “interesan”).

No podemos pasar por alto el maniqueísmo que maneja el supuesto periodismo hacia temas que requieren mucha mayor profundidad de análisis y reflexión que la simple narración interesada, que deja en ‘manos invisibles’ lo que acontece a nuestro alrededor para contártelo con ideas ya adquiridas y, por supuesto, tendemos a la confrontación ideológica y política.

La labor social de los medios de comunicación que contribuyen al discurso del odio queda en entredicho cuando la desinformación intencionada afecta a a la vida y los derechos humanos de todas las personas. La tendencia actual de clasificar y dividir la realidad, el mundo, la sociedad, en compartimentos estanco creados por el discurso dominante: buenos y malos, ricos y pobres, sistema y antisistema se ha convertido en elemento central en la construcción de los mensajes mediáticos. La consecuencia inevitable es situarnos en un espacio que no elegimos y, en última instancia, que nos obliga a posicionarnos más allá de matices, consideraciones e ideologías. El riesgo mayor, es que los medios y periodistas independientes, al margen o fuera del sistema convencional de las grandes empresas, adopten la vara de medir de los manipuladores mediáticos, extrapolando el enfrentamiento. Nos entretienen mientras vencen en la batalla de los mensajes y del miedo.

O estás con nosotros o contra nosotros. Este es el mensaje último, que ya ha calado nuestro lenguaje cotidiano. Su discurso queda grabado en gran parte de la población, más vulnerable a la manipulación cuando se la mantiene desinformada, para crear una suerte de ciudadanos y ciudadanas que repiten eslóganes, consignas y propaganda. El último estadio es dirigir la opinión pública hacia la aniquilación del pensamiento crítico.

Por último, el incremento en el tráfico de información a través de las redes sociales, no solo por parte de personas particulares, sino también de periodistas, medios de información, empresas e incluso administraciones públicas, ha amplificado el impacto de estas formas de manipulación y desinformación. La multiplicidad de espacios públicos de debate y viralización de mensajes sitúa en el centro de la diana la responsabilidad del periodismo ‘real’ ante atentados como el de Barcelona. Solo el periodismo dispuesto a situarse por encima de los discursos dominantes de enfrentamiento y a arrojar luz sobre un contexto social claramente influido por la alucinógena capacidad de manipulación informativa alimentada por el odio puede sacarnos del atolladero informativo en el que estamos instalados.

Sólo el rigor, la credibilidad y el valor de las informaciones que puedan ofrecer muchos y muchas periodistas puede contribuir a derribar el muro de mediocridad que muchas y muchos profesionales se han empeñado en levantar. Los periodistas seguimos teniendo la responsabilidad de ser el ojo en el dedo de quien quiere saber y el dedo en el ojo de quien no quiere ver más allá de su ombligo.

Antes de terminar, os dejo un último briconsejo periodístico: si tienes que avisar de que las fotografías o vídeos que vas a compartir son impactantes, no los compartas. Si tienes que avisar de que la información que ofreces no está contrastada: no la des. Gracias.

La ilustración que acompaña a este artículo es de José Candalija.

Este artículo ha sido publicado en El desactivador de minas y cedido para su publicación en Murray Magazine. 

Sobre el Autor

Jonás Candalija

Soy periolisto. Siempre en el punto donde coinciden lo increíble y lo exacto. A medio camino de Helsinki, Sarajevo, Zadar, Madrid y el mundo

2 comentarios

  1. Noelia del Fresno el

    Gracias Jonás por tu artículo.
    Creo que, aunque sea difícil, debemos seguir intentando establecer vínculos de amistad con otras culturas y religiones.

    Noelia del Fresno

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