«El arte estira el mundo, le agrega variaciones, variedades, lo cuestiona, lo inquieta, lo mejora, lo transforma»

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Laura Szwarc

Laura Szwarc nació el 11 de enero de 1978 en Buenos Aires —ciudad en la que reside durante una parte del año—, República Argentina. Es artista, pedagoga, activista cultural y directora de Akántaros, entidad multicultural y transdisciplinar. Su quehacer se desarrolla en América y Europa participando en jornadas, encuentros, seminarios, festivales y ferias vinculadas a las artes escénicas y literarias. Es la autora de los libros ‘Obras teatrales para todas las edades’, ‘Palabras cantadas’, ‘Para mirarte mejor’, ‘Entre láminas’, ‘Cántaro de letras’, ‘Entonces baila. El cuerpo como texto’ —todos a través de Editorial Las Parientas—, así como de ‘Los primos y los tesoros escondidos’. En 2013 publicó, también por Ediciones Las Parientas, el poemario ‘Harina en vuelo’, con el nombre de An Lu.

¿De qué te habrás sentido sostenidamente próxima a través de tu evolución?

Hay una ilustración de Isidro Ferrer en el ‘Libro de las preguntas’ de Pablo Neruda, editado por Media Vaca, con la que me siento muy cercana: es un collage donde Pablo Neruda lleva consigo su casa de libros. Así me sentí de pequeña y lo sigo sintiendo, una casa libro, el libro–la casa.

Presentemos a Akántaros.

En cuyo sitio consta un manifiesto:

  1. Consideramos que el arte posibilita un espacio de comunión, de acercamiento con los otros. Se ubica de tal modo en la realidad, que la inquieta, la mejora, la embellece, la agita y la suaviza al mismo tiempo. El arte no es cosa aparte, intocable, y que hacen otros. El arte está en todos: los niños, él, ella, la piedra, el cielo, la melodía, las letras… Nos construye y lo construimos, nos atraviesa y lo atravesamos. Es por esto que proponemos una Toma del Arte. Nos pertenece. Acerquémoslo a nosotros y disfrutemos de él.
  2.   Akántaros es otra casa, otro libro, otro grupo, es donde se realizan las acciones, donde se invita, se comparte, se teje, funciona como compañía, como colectivo, como marco para el hacer. Lleva constituida desde el 2000 y es una palabra, Akántaros, que nos gusta por varios motivos: Pusimos el nombre por cada lluvia, por la intensidad de cada lluvia, por el acopio dentro de un cántaro. Y esa palabra nos implicaba en otras. En Akántaros homenajeamos a Tadeusz Kantor. Al cantor español Pablo Guerrero con su disco ‘A cántaros’ y su tema ‘Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes’. Con la lluvia a Juan Gelman y su poema.
  3. Entre las acciones que realizamos están las formativas en todo lo que nos interesa, y también la obra, obra breve, obra larga, obra duracional. Y como dice Liliana Bellone en la entrevista que le hiciste hace poco: «Opino que la tarea del escritor es la de difundir la literatura a través de la docencia». Parafraseándola, podría decir: la tarea del artista es difundir el arte, también, a través de la docencia.

¿Cómo se manifiesta tu hacer?

En las artes escénicas, la literatura y su trasmisión. Considero que mi formación me la fue brindando mi entorno y las lecturas compartidas. La importancia de la trasmisión del arte, porque estira el mundo, le agrega variaciones, variedades, lo cuestiona, lo inquieta, lo mejora, lo transforma.

Mis acciones, tanto en las artes escénicas como en las literarias —leer y escribir—, cuestionan la colonización impuesta sobre la mirada, el tiempo, el espacio, las lecturas, el deseo. Resisten a una significación fija: por ejemplo, a la que dice «el trabajo nos hace libres» y pienso esto como un witz, un chiste, una ética trastornada.

También las narraciones que se suponen normales. Por ejemplo, la creencia en el progreso como un tener más objetos, más consumo, ¿confusiones cotidianas?

Además, sobre la responsabilidad con el otro, el vecino. Ese otro que la legalidad oculta: el que hace trabajo esclavo, aquel al que se le niega su documento, el que emigra esperanzado y no encuentra… Situaciones que dejan a la vista las diferencias en el recorrido de la memoria.

Laura Szwarc

  ¿Quiénes conforman —conformaron— tu familia?

Para algunos la familia está presente en los lazos de sangre, pero hablo, hablamos, de las personas con quienes compartimos modos de leer, códigos que van surgiendo y podría decir, nuevamente, los chistes: eso tan serio que implica una revuelta y una rebeldía. Mi (nuestra) familia está compuesta por personas de muchos lugares, personas que pasaban por la casa… y las que me alojaron en los diferentes viajes.

La palabra familia viene del vocablo latino famel, y su significado era siervo, y para el hombre de la antigüedad todos sus familiares y sus siervos o esclavos eran parte de su propiedad. Y a mí, no puedo evitarlo, la superstición de lo sagrado de la propiedad privada me parece un disparate, como en el cuento del escritor español Rafael Barret que dice, a medida que su personaje va acumulando: «Ahora ya no sos más un hombre, ahora sos un propietario».

También, cuando me preguntás por la familia, recuerdo el cuento ‘Desayuno’, de Julio Cortázar, donde se juega con las relaciones de parentesco. Entonces podría decir que elegimos —sobrepasando esos lazos llamados sanguíneos— los lazos de códigos, de afinidades, de construcciones, de invenciones, de creencias, de acciones.

‘Harina en vuelo’, poemario que firmaste con el seudónimo An Lu. ¿Por qué lo habrás adoptado, lo seguirás utilizando? Contanos de la estructura del libro, de sus tres secciones.

Más que seudónimo, diría heterónimo. Era un momento, mientras escribía ‘Harina en vuelo’, en el que leía mucho a Fernando Pessoa, a Ricardo Reis, a Álvaro de Campos. Me encantaba esto de la ficción de la ficción. Y por ahora pienso seguir usando An Lu para los libros de poesía, aunque haya en ellos muchas cosas de Laura Szwarc y de Laura Akántaros. A la vez es una forma de homenajear a queridos artistas como Marcel Duchamp, Clara Beter, Colette, Mina Loy…

Los textos de ‘Harina en vuelo’, se fueron formando / armando en un tiempo no tan breve, algunos años, pero luego, estando en Quitilipi, provincia de Chaco, los pude escribir casi veloz, como si ya estuvieran escritos en mí. Claro que surgían más largos, con más versos, pero veía que abreviándolos también se decía, quedaba el carozo, el hueso, y en este mundo de tanta palabra, o palabrería, quise que cada una valiera. También me pareció que cada poema necesitaba un título que dijera. Surgieron así algunos largos como ‘Pez espada con jugo de limón, zanahoria rayada y batata frita’ o ‘Todos los días las flores del durazno siguen el curso del río’, y otros breves como ‘Blandura venenosa’, ‘Está divina’, ‘Extendida’… Y las tres secciones también es como si hubieran surgido dichas. Les fui encontrando un hilo en común. Fui probando, cambiando. Toda esa parte de placer que implica ir decidiendo cómo quedará el libro.

Te propongo que nos dirijamos a la arteducadora y a la activista cultural.

Mis intereses son vitales: que con los otros podamos aprender a escuchar, leer los signos que el mundo nos ofrece. Considero que la manera mejor de recibir conocimientos está en el campo del arte. Ser capaces de encontrar el tiempo de la curiosidad, ese que nos permite reflexionar sobre lo que hacemos. Lograr esos instantes de interrogación que esta sociedad de vértigo depredador, impide. Mi metodología propone dar rienda suelta a la imaginación, a la reflexión, a la cualidad de lo curioso. Por lo tanto, hablaría de un modo de hacer manual’, artesanal.

Laura Szwarc

Nos queda la guionista, la directora teatral, la actriz, la coreógrafa, la bailarina.

Parto siempre desde la pregunta, algo que me / nos preguntamos y que salta hacia alguna de las expresiones que me llaman o nos llaman. La escritura, la danza, el teatro, la narración, están reunidas como bolas de billar que ruedan en la mesa. Coloridas, rayadas, van tomando diferente permeabilidad. Hay acciones en que las mismas práctica e investigación me van mostrando qué es lo que prefiero, en qué soy más dúctil, y a la vez me gusta ir descubriendo nuevas formas.

Bailamos todo el tiempo en lo cotidiano, desde que nos levantamos de la cama hasta que apoyamos las manos en el teclado o tendemos la ropa. Estamos haciendo coreografías innumerables, cada vez distintas. Sin embargo, nos cuesta reconocer el cuerpo, como si necesitáramos del dolor para nombrar, por ejemplo, la cabeza, y recordarla.

Veo cada hacer como parte de un todo o el todo de un montón de partes que a veces concuerdan, otras se reconcilian y otras tienen deliberaciones. Y como digo en un artículo: son las formas de leer que nos ofrece el arte las que evitarán que nos den gato por liebre.

¿Dónde residís cuando no estás en nuestra ciudad? ¿Cómo organizás la diversidad de tus actividades?

Resido en Madrid. Con la difícil organización: se trata de una forma autogestiva; surgen el deseo, la acción y se busca dónde, cómo hacer, se comparte con la red y se gesta… Todo lleva tiempo, mucho tiempo, una dedicación amorosa y una puesta inevitable y decididamente política. Estimo, por ejemplo, que a esta altura de la historia habría que otorgarse la renta básica universal y que cada uno pueda moverse con ella según su singularidad, evitando las ingratas tareas de pensar en cómo pagar la luz, el gas, conseguir el alimento básico…, las que nos arrebaten la fuerza, la energía creativa.

Botón de muestra (o recorte) de tanto versátil trajín profesional y en numerosos países: participaste como artista invitada en Encuentros de Teatro Comunitario en Oporto, Lyon y Milán en el bienio 2004-2005.

Voy a mencionar una de las últimas acciones: ‘El cuerpo, una narración extendida’, realizada en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, donde instalé mi investigación sobre la danza en conexión con obras plásticas de mujeres, teniendo, así, la posibilidad de reflexionar respecto de cómo están nuestros cuerpos en el museo. Esa investigación tuvo su muestra de cierre con público con la performance que se llamó ‘Mirar suspendida’.

Evoquemos al gran Luigi Pirandello y su ‘Seis personajes en busca de autor’: ¿Por qué seis personajes, en tanto autora, te agradaría ser buscada (y encontrada)?

Por Ernesto de ‘Lluvia de verano’, de Marguerite Duras; por Nina de ‘Sin sangre’, de Alessandro Baricco; por Lila y por Flag , de John Berger; por Adriano, de ‘Memorias de Adriano’, de Marguerite Yourcenar; por Emma Zunz, de Jorge Luis Borges; por Sonetchka de ‘La acompañante’, de Nina Berverova. Pero esto es en este momento. Mañana pueden ser otros.

Sobre el Autor

Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti nació en 1945 en Buenos Aires (ciudad en la que reside), la Argentina. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos y relatos y quince poemarios, además de otros cuatro sólo en soporte digital. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com. Sus 185 producciones en video se hallan en http://www.youtube.com/rolandorevagliatti

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