Noviembre contra la violencia machista (II)

0

Cada año millones de niñas son obligada a casarse, convirtiéndose en más vulnerables a sufrir abusos y ser víctimas de violencia psíquica, física y sexual.

Seguimos en noviembre, el mes de la lucha contra las violencias machistas.

Y hoy toca hablar de matrimonio infantil. Porque en todo el mundo, una de cada siete adolescentes de entre 15 y 19 años está casada o en pareja. En países como Etiopía es común casarse a la edad de siete u ocho años.

Según UNICEF:

El 36 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años de todo el mundo se casaron antes de cumplir los 18 años.

Se calcula que 14 millones de adolescentes de entre 15 a 19 años dan a luz cada año. Las que se encuentran en esta franja de edad tienen más probabilidades de morir durante el embarazo o el parto que las que ya han cumplido 20 años.

El matrimonio de niñas es más frecuente en África subsahariana y en Asia meridional.

En el Níger, el 77% de las mujeres entre 20 y 24 años se casaron antes de cumplir los 18.

En Bangladesh, la tasa era del 65%.

Es aterrador, pero no es una película. Está pasando. Aquí y ahora.

Forzándolas a un matrimonio temprano estas niñas son forzadas también a renunciar a su derecho a la educación, a la atención sanitaria y a su bienestar y desarrollo físico y emocional. Forzadas a un matrimonio temprano estas niñas son forzadas a dejar de ser niñas.

Se calcula que cuando acabe esta década más de 14o millones de niñas habrán sido obligadas a casarse.

Save the Children nos presenta la historia de Leila, una adolescente siria de 16 años, criada por sus abuelos. Al comenzar la guerra abandonaron su pueblo y se trasladaron a Irak. Al principio alquilaron una casa, pero más tarde se quedaron sin dinero y tuvieron que mudarse al campo de refugiados de Qushtapa.

«He intentado encontrar un empleo desde que llegué al campo porque mis abuelos son mayores. No me han contratado porque soy demasiado joven. Así que he decidido que la única solución es que me case con un hombre que prometa apoyar a mis abuelos económicamente. Esto se está volviendo muy común en el campo. Cada vez las niñas se casan más y más pronto», explicaba entonces Leila.

Un hombre que le doblaba la edad, se acercó a la familia y se ofreció a casarse con Leila. Lo que siguió a aquella boda, fue un año de abusos físicos y verbales. Durante todo el matrimonio, Leila sufrió inmensamente. Las palizas eran constantes día a día. Además, fue forzada a ser más conservadora y cubrirse. Su marido limitó la ropa que podía vestir y las visitas de sus abuelos y sus amigos. A Leila se le prohibió estudiar, lo que más le gustaba en el mundo. Ante la situación, Leila trató de quitarse la vida dos veces.

Un día, el marido de Leila la agredió en público. Tras aquello, sus abuelos le ayudaron a divorciarse y volvió a casa con ellos.

Podríamos decir que el caso de Leila tuvo un final feliz, aunque las secuelas de aquel año permanecerán para siempre. Otras, miles y millones, no tendrán “tanta suerte”. Morirán en partos demasiado tempranos, asesinadas por sus maridos, crecerán sin educación.

Y todo eso cuando lo único que deberían estar haciendo es ser niñas.

Que las niñas sean niñas. Sólo eso.

Nuestro silencio es cómplice.

Sobre el Autor

Murray Magazine

La primera regla de MurrayMag es que no hay reglas en MurrayMag.

Dejar una respuesta

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: